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“Hay tres formas de ganarse la vida en este negocio: ser el primero, ser más listo o hacer trampa.”

-John Tuld (Margin Call)

El punto de mi proyecto siempre ha sido algo muy sencillo: crear más conciencia y conocimiento acerca de la bolsa de valores.

Esto no es fácil de lograr, principalmente porque para la persona común la bolsa no suena atractiva y parece demasiado compleja o aburrida para querer entenderla. Pero mi opinión va más allá de creer que saber de la bolsa te garantiza, individualmente, una mejor vida. Creo que, en cierta medida, un mayor conocimiento de la bolsa entre nuestros ciudadanos nos llevaría a una mayor prosperidad como país (esto es una opinión y un dato difícilmente verificable).

The Relationship Between Stock Market Development and Economic Growth
 by: The WFE Research Team

Mi tesis, en cambio, es clara: nuestro país carece de una oportunidad que muchos emprendedores tienen en otros lados. Para un emprendedor es difícil obtener capital para hacer crecer su negocio sin recurrir a los préstamos o productos financieros típicos de los bancos. Eso limita las oportunidades que ese mismo emprendedor puede crear y, a su vez, la oportunidad del público de invertir en negocios que podrían enriquecer a más de uno, ya sea trabajando para ellos o invirtiendo en ellos.

Y para no quedarme solo en la opinión, hice una prueba. Hace algunos días compré una suscripción a whitepaper.mx, una editorial que promete dar perspectiva sobre temas financieros mexicanos y que, si cumple, comparte información muy de nicho sobre negocios y finanzas del país. Entre sus contenidos hay un directorio de 50 empresas mexicanas que debes conocer, lleno de compañías con presencia tanto nacional como internacional que rompen el molde de lo común. Sin embargo, al investigarlas, no parece servir de mucho conocerlas: 23 de ellas son empresas privadas a las que el público difícilmente tiene acceso para invertir y, aun si lo tuviera, las oportunidades son tan limitadas que, de nuevo, solo quienes tienen mayor poder adquisitivo podrían entrar.

Y no es que en México no se creen oportunidades de crecimiento. Se crean, pero se quedan fuera del alcance del público.

Eso no fue lo único que encontré. De las 50 empresas, la mayoría son simplemente de consumo, y pocas son de innovación, industriales o tecnológicas. No es de extrañarse: la economía mexicana es en gran parte de consumo, y nuestro PIB está construido mayormente por esto. Mi punto sale fortalecido con la evidencia: las oportunidades SON limitadas para el inversionista del público general mexicano, y quizá por eso la participación de los mexicanos en la bolsa no es tan relevante y mucho menos un tema concurrido entre la población normal.

Los mexicanos NO saben en qué invertir porque las oportunidades de crecimiento más atractivas no están a su alcance y, en cambio, invertir no parece algo tangible, algo real, algo que realmente impacte en sus vidas. Esto es en parte consecuencia de los pocos productos disponibles en la bolsa de valores para poder invertir. Hoy la BMV tiene un tercio menos de empresas nacionales listadas que en 1999.

Por eso creo que, además de aprender a invertir, tenemos que exigirle al gobierno un mercado público más sano: uno con más empresas, con acceso más amplio y donde las oportunidades que se están creando aquí también lleguen al público. Un mercado así no se da solo, y la presión tiene que venir de nosotros.

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